lunes, 29 de octubre de 2012

LIBERTAD TOTAL 5


5
23 de abril del 2012


Richard se despertó sobresaltado al oír el timbre desconocido del teléfono.
¡Coleman, dígame!
Buenos días, señor, le llamo de recepción, son las siete de la mañana. – Anunció una voz femenina.
Bien, gracias.
Se dirigió al baño, necesitaba una ducha con urgencia y un buen café español. Su cita con el equipo de Amazon estaba planificada para las nueve por lo que tendría tiempo de tomar un buen desayuno.
Mientras se afeitaba recordó a la bella azafata, “¿cómo se llamaba? Ah, si, Bárbara. La veré hoy de nuevo, es una chica especial...” Una llamada a la puerta interrumpió sus pensamientos. “Debe ser mi café.”
Pero le esperaba una sorpresa. Se puso la camisa por encima y acudió a abrir.
Buenos días, bienvenido a Barcelona.
¡Jaime, Carlos, qué alegría veros, cuánto tiempo! Adelante, pasad, – invitó, mientras intercambiaban sendos abrazos. – Acomodaros. – les dijo, señalando una mesa de cristal mientras cogía el teléfono. – Si, desayuno para tres, please.
¿Qué tal, amigo? Como sabemos el día que te espera hemos decidido que lo empezaras con nosotros, queremos ser los primeros en felicitarte. Tu nuevo libro también causa furor en España, ya lo sabes. – Comentó Jaime, abrazándole una vez más.
–¡Ya teníamos ganas de verte, desde el año pasado casi no tenemos noticias de ti, ingrato! – Gritó Carlos, con su típico falso enfado – esta noche te invitamos a cenar, tenemos mucho que contarnos.
Lo siento, a cenar no va a ser posible pero pienso quedarme por aquí varios días.
Mientras el camarero les servía el desayuno Richard acabó de prepararse, en una hora debía estar en la recepción.
¿Qué me contáis? Jaime, ¿sigues persiguiendo criminales? Y tú, Carlos, ¿sigues intentando curar a tus pobres locos?
Seguimos igual, nada a cambiado, – respondió Jaime, por los dos – por cierto la noche pasada han asesinado a una mujer de una forma un tanto extraña.
    Extraña, ¿por qué?, me interesa.
¡La han matado rompiéndole la cerviz, cómo en las películas de guerra, vamos! Ya te contaré más detalles en otro momento.
Curioso, ¿y cómo lo llevas con la policía? Sé que no aprecian demasiado a los detectives privados, aunque a ti te tienen bastante mimado.
Porque les he sacado muchas castañas del fuego, no pueden vivir sin mí – bromeó – la verdad es que este caso está resultando complicado, creemos que es un asesino en serie aunque todavía no le hemos bautizado.
Ja, ja, ja, adoro vuestras expresiones. Y tú, Carlos, ¿también colaboras con ellos?
No, Richard, de momento, no.
Bien, chicos, voy a tener que dejaros, mis lectores me esperan. Hoy va a ser un día completo.
Se despidieron con la promesa de volver a verse lo antes posible, los tres eran íntimos amigos desde hacía mucho tiempo.
En cuanto le vieron aparecer el equipo de Amazon le colmó de atenciones, no en vano para ellos era un triunfo que al fin se decidiera a publicar sus anteriores obras como e–book para su Kindle, y en rigurosa exclusiva. Era tal el número de clientes interesados que no bajaba del número uno.
Le presentaron a cuatro escritores más que iban a compartir la mesa redonda con él, especialmente congenió con los escritores noveles, sobre todo con uno de Almería que era especialmente humilde, conocía su novela y admiraba su sensibilidad. También sintió una gran simpatía por dos mujeres, una compañera valenciana que aparte de guapísima, alta y elegante era una gran escritora, escribía más bien novela histórica, y por Antonia J.C., una dama entrañable.
La sala se llenó de diversos medios de comunicación y algunos clientes de Amazon. Le gustó el detalle de que guapas azafatas regalaran una rosa a todas las damas.
El tiempo se le paso en un suspiro en tan buena compañía, pero no se podía relajar, al terminar conversaron un poco entre ellos y con los medios. Tras despedirse e intercambiar tarjetas salió a toda prisa pues le esperaban en una caseta de la Plaza Catalunya.
La rambla estaba llena de rosas y puestos de libros, e esa hora aún no había demasiada gente curioseando por ella. Le encantaba esa fiesta. Se quedó asombrado con más de una estatua humana, su santa paciencia le causó admiración y repartió billetes a todas, omitiendo las fotos.
Al llegar a la enorme carpa alargada donde le esperaban para firmar sus libros junto a cuatro escritores más, apreció que la plaza tampoco estaba muy llena. Las radios transmitían sus programas en directo creando un ambiente dinámico, después tendría una entrevista con una de ellas, Catalunya Radio. Le invitaron a un café, lo cual agradeció enormemente, había dormido poco la última noche.

2 comentarios:

  1. Me encanta, súper rápida y actual. Eso de aparecer en una novela, es un punto, qué bueno! gracias! eso sí,no me relaciones con el asesino, jajajaja. Luego te paso el vínculo a las redes, es total!Besazos!

    ResponderEliminar

GRACIAS POR TUS COMENTARIOS.