lunes, 29 de octubre de 2012

LIBERTAD TOTAL 2


22 de abril del 2012


Una azafata le acompañó a su asiento en primera clase.
 – Es un honor tenerle a bordo, Sr. Coleman, me encantan sus libros.
 – Muy amable – contestó, con la seriedad que le caracterizaba.
La observó mientras se alejaba, alta y delgada, con el pelo negro en un alto e impecable recogido, ojos como zafiros y lo que más le gustó: un hoyuelo en cada mejilla que le resultaban fascinantes.
Tras el despegue abrió su Mac para dar inicio a su siguiente novela, Richard Coleman escribía con pasión y una imaginación desbordante.
Las azafatas le miraban tras las cortinas.
Alto, con una madurez interesante, moreno con reflejos plateados y unos ojos azules como el mar en agosto.

– Muy interesante, ¿quién es?  –  preguntó la compañera, curiosa. Hacía varios meses que volaban juntas, una buena amistad había ido creciendo entre ellas.
 – Vamos, Ruth, es el más afamado escritor del mundo, se nota que no te gusta leer.
 – Es que lo que escribe es un poco complicado para mi gusto, Bárbara, ¿qué te ha dicho antes? Está muy taciturno.
 – Nada, se ve que está cansado de tanto viaje, con la presentación de su último libro no para.
 – ¿Pregúntale si quiere tomar algo? ¿Es soltero?
 – Creo que si, siempre se le ve solo, si tiene a alguien la tiene muy escondida. No me importaría conocerle un poco mejor, hablar con él tiene que ser toda una experiencia.
 – Pues adelante, tu puedes, conoces sus escritos de memoria – le dijo su compañera, dándole un pequeño empujón.
Bárbara se acercó tímidamente al escritor, no quería perturbarlo, se le veía tan concentrado.
 – Disculpe, Sr. Coleman, ¿desea tomar algo?, la comida se servirá en breves momentos.
 – Una copa de vino blanco, por favor,  –  respondió con la vista fija en su ordenador – muy frío.
 – Perfecto, señor.
Se había quedado a mitad de un párrafo, cavilando, ¡no es esto lo que quiero escribir! Cerró el ordenador y se relajó en su asiento, tenía que pensar.
Delante de él había una señora con un niño pequeño que empezó a llorar, Bárbara acudió presurosa a consolarlo, le cogió en brazos y se lo llevó. Al volver, el niño parecía feliz.
 – Su copa, Sr. Coleman.
 – ¿Qué le ha dicho al niño? Se ha calmado enseguida.
 – Bueno, le he prometido que antes de bajar del avión le enseñaría la cabina y le presentaría al comandante. Eso siempre funciona, más un par de caramelos a, supuestamente, escondidas de su mamá... ya me entiende.
 – Es usted buena psicóloga.
 – En parte gracias a usted, he aprendido mucho con sus obras. Voy a traerle su comida, si me disculpa...
Además de guapa es inteligente – pensaba Richard, mientras contemplaba el mar mediterráneo  por la ventanilla.
Tras el almuerzo se le cerraron los ojos, que grato es tener sueño y poder dormir,  dejar que los párpados caigan rendidos con la tranquilidad de saberse a salvo.
El comandante habló por megafonía: el clima es apacible en Barcelona, 20 grados, tomaremos tierra a las 16:05 horas, agradecemos que hayan escogido nuestra compañía aérea y  esperamos recibirles muy pronto de nuevo a bordo.
 – Mañana no tengo que volar, espero que no le moleste dedicarme sus libros.
 – Me sentiré muy honrado, a pocas mujeres les gusta lo que escribo. Me gustaría invitarla a cenar, mañana hablamos. ¿En qué hotel se aloja?
 – Estaré en casa de mis padres, ¿y usted?
 – En el hotel Meridien, en la Rambla. A primera hora tengo una mesa redonda con Amazon y después estaré en varios puestos para la firma de libros.
 – Hasta mañana, Sr. Coleman,  –  se despidió, estrechándole la mano – le buscaré.
 – Buenas tardes, ha sido un placer conocerla, Bárbara.










AVISO: No os creáis todo lo que leéis.

4 comentarios:

  1. Como se nota que cada uno escribe sobre lo que conoce. Este señor, bien podría haber sido, músico, o cantante, ¿compositor? etc, etc. Pero no, tenía que ser escritor, y encima, afamado. Vaya que vende una tonelada de libros al día. Ja,ja,ja,ja. ¿Por qué no buscarse uno que no venda ni un calendario de temporada? Claro, entonces no es interesante. Ja,ja,ja,ja (Qué malo soy, pero que malo, tu primer comentario y casi te desmonto el chiringuito) ja,ja,ja,ja ¡Un abrazo y que pases un excelente fin de semana guapetona!

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    1. Gracias por tu opinión desacertada, Franki, recuerda que he leído tu libro enterito...
      Buen fin de semana para tí también, cariño.

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  2. Oye, oye, un afamado escritor que da mesas redondas con Amazon, ni más ni menos, ja,ja,ja!!! muy bueno te quedó el capítulo, Isabel!

    Abrazos!

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    1. Gracias, preciosa, espera a los siguientes...te van a gustar.

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GRACIAS POR TUS COMENTARIOS.